FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO Y FELIZ AÑO NUEVO

“Como ser social, el hombre es un ser ritual.”

Por eso  los rituales que tratan de aportar  esperanza y renovación se resisten a desaparecer,  y renacen  y se fusionan unos con otros, una y otra vez, con distintos ropajes…

En el Año Nuevo el mundo renace simbólicamente, se reorganiza y reequilibra  lo caduco y caótico del ciclo anterior.

Este inicio de año lo han situado muchos de los pueblos en los que el culto al Sol tenía un papel predominante próximo al solsticio de invierno.

 ENTRE LOS CELTAS, a pesar de que dominaban las diosas de la tierra y de que su calendario no se basaba en el año solar, los solsticios y los equinoccios formaban parte del mismo, ya que concebían el universo en constantes ciclos de nacimiento, muerte y reencarnación.

La fiesta del solsticio de invierno , en la noche del 21 al 22 de diciembre, se llamaba Yule. Era el término de uno de los ciclos y comienzo de otro. Se celebraba el resurgir de la luz y el declive de la oscuridad, el renacimiento del dios del sol y los espíritus, tras su muerte en Samhain (cuando había comenzado el año). La fiesta se prolongaba durante varios días.

La noche del solsticio era llamada “noche del abeto plateado”; se quemaba un enorme tronco de abeto como parte de las actividades mágicas relacionadas con el fuego.

(Como curiosidad , pervive  tradición aragonesa de  , ligada al solsticio de invierno y a los rituales de fuego, y en la que al leño seleccionado se le atribuye género femenino…)

También se adornaban los árboles con guirnaldas y lazos para darles  esperanza, ya que habían perdido hojas y flores por el invierno.

Los rituales de amor, paz y felicidad eran específicos de esta época, así como los oráculos.

EN  ROMA, partir del calendario juliano,  el solsticio de invierno -la entrada del Sol en el signo de Capricornio-  correspondía al día  25 de diciembre,  y al mismo tiempo  se  cambio el inicio del año al 1 de enero, en lugar del 1 de marzo que había sido el tradicional.

Del 17 al 23 de diciembre se celebraban las Fiestas Saturnales, en honor de Saturno. Se encendía  velas y antorchas, festejando el fin  de las tinieblas y el comienzo de un nuevo año.  Se comía y bebía; se invertía el orden social y se intercambiaban regalos.

Fragmento de las palabras de la sacerdotisa en el rito de la Saturnalia:

“Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea.”

El 24 de Diciembre se impuso además la celebración egipcia del nacimiento de Osiris, dios del mundo subterráneo que contiene las semillas de la vida: “Cuando Ra, el dios Sol, se enteró de la infidelidad de su esposa embarazada, Nut, la maldijo, y ésta no pudo parir en ningún mes del año. Pero Nut tenía otro amante poderoso, el dios Thot, que jugando una partida de damas con la Luna consiguió de ésta una 72ª parte de cada día del año, con las que compuso cinco días completos que agregó al año egipcio de 360 días. En estas últimas jornadas la maldición de Ra quedaría sin efecto. Así pues, Osiris nació el primero de estos días y en los días siguientes nacieron sus otros cuatro hermanos: Horus, Set, Isis y Neftis.”

El 25 de Diciembre se honraba al sol y se celebraba la fiesta de Brumalia, una de las dedicadas a Baco. El emperador Aurelio dedicó este mismo día a la celebración del nacimiento del Sol Invicto, encarnado por Mitra, el cual era muy apreciado por las legiones romanas,  Representaba la victoria de la luz sobre la noche más larga del año.

El Papa Julio I superpuso la celebración de la Navidad cristiana -que antes no tenía fecha determinada- a los antiguos ritos del Solsticio, para desterrar los arraigados ritos  de la Antigua Religión mediante las  nuevas celebraciones cristianas. El día del “nacimiento del sol invicto” se transformó en el del “nacimiento de Cristo” para los romanos convertidos al cristianismo.

El 31 de Diciembre era la noche víspera de la Strenalia, fiesta dedicada a la diosa Strenia, quien presidía el Año Nuevo el 1 de Enero.  Se celebra con  ofrendas, fuegos,  bullicio e intercambio de pequeños regalos,  siendo una  fiesta  de renovación.

(El asunto del cómputo del tiempo resulta complicado…y difícil hallar la equivalencia de fechas entre unos calendarios y otros…Como curiosidad, la Corona de Aragón inició el año a partir de 1349 en Navidad.

  ,

No deja de resultar gracioso el viaje que describe R. L. Poole  en Medieval Reckonings of time:

“Si imaginamos que un viajero parte de Venecia el 1 de marzo de 1245, el primer día del año veneciano, se encontraría en 1244 cuando llegase a Florencia; y si después de una corta estancia fuera a Pisa, allí el año 1246 ya habría empezado. Continuando su viaje en dirección oeste se encontraría de nuevo en 1245 cuando entrase en Provenza y si llegase a Francia antes de la Pascua (el 16 de abril) estaría una vez más en 1244.”)

FELIZ SOLSTICIO y AÑO NUEVO    

 especialmente

“A mis amigos …Los de cerca y los de más lejos.    Los   de  siempre y los que tengo ahora…Aquellos que siempre recuerdo y a los que a menudo olvido…Los que sin querer hice daño, y los que sin querer me  hirieron…”

 

 

 

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